La medicina de laboratorio está siendo impactada por constantes transformaciones que afectan los productos ofrecidos. Las exigencias son crecientes, tanto desde el punto de vista interno como externo.

Externamente, existen requisitos legales y reglamentarios, nuevas expectativas y necesidades de los clientes (cuerpo clínico solicitante, pacientes y sus familiares, fuentes de pago e investigadores), recomendaciones y directrices de las sociedades científicas, innovaciones tecnológicas, presión de la competencia y proveedores con una variedad de nuevos productos.

En el ámbito interno, los gestores de los laboratorios y sus equipos necesitan demostrar diariamente niveles crecientes de excelencia técnica para garantizar la confiabilidad de sus resultados. Sin embargo, con plazos de entrega cada vez más cortos, ampliación del menú de exámenes ofrecidos y precios menores para mantener su competitividad.

Entre estas rutinas, se destacan:

Fase preanalítica

Envolve la cualificación de muestras que dependen de la preparación del paciente, la recolección realizada, el acondicionamiento de las muestras y el transporte.

Fase analítica

En esta fase se consideran productos, materiales y servicios calificados, control y procesamiento del material biológico, y equipos realizando exámenes.

Fase pós-analítica

Se produce una relevante correlación clínico-laboratorial y una exacta interpretación clínica de los resultados.

Por lo tanto, a pesar del gran desarrollo de los procesos analíticos, incluyendo la evolución metodológica y la automatización, las publicaciones aún señalan la posibilidad de que ocurran errores durante la fase analítica.

La rápida evolución de los procesos también ha requerido una mejor preparación de los profesionales y la adopción de herramientas de gestión eficaces por parte de los laboratorios, para asegurar la calidad de los resultados.

Institutos de normalización internacionales han descrito directrices en este sentido, mientras que los organismos de acreditación han promovido la adopción de estas directrices y, en algunos casos, los organismos gubernamentales han ampliado los requisitos básicos para el funcionamiento de laboratorios y sus proveedores.

Evaluación externa periódica para garantizar la exactitud de los resultados.

Monitoreo continuo para identificar y corregir erroresde rutina.

Gestión comparativa de indicadores para decisiones estratégicas acertadas.

Colección de cultivos NCTC® con equivalencia técnica a ATCC®.
(de acuerdo a wdcm.org)
.

Rastreabilidad y precisión alineadas con estándares internacionales.

Reconocimiento internacional de calidad basado en una norma acreditada por ISQua.

Alianzas para promover la calidad y seguridad en productos de diagnóstico in vitro.

Capacitaciones para mejorar las prácticas de laboratorio.

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